Revoques y revestimientos PDF

Title Revoques y revestimientos
Author Matías Rodriguez
Course Construcciones I Construcciones I
Institution Universidad Nacional del Nordeste
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Resumen de Unidad. Construcciones 1 Arq. Caceres ...


Description

REVOQUES Y REVESTIMIENTOS: Revestimiento: Revestimiento es el dispositivo destinado a dar terminación superficial con fines de protección, aislación o regulación hídrica, estética, acústica, etc. Es la terminación final que se hace sobre la pared; tanto para tabiques como para muros; encargada en ocasiones de proteger, aislar o regular el comportamiento higrotérmico, acústico y estético de los muros, actuando como verdadera “piel” del edificio. Clasificación según su función: Según su fin funcional, estaremos hablando de los siguientes tipos de revestimientos:  Revestimientos impermeables: constituidos por materiales que no permiten el paso de la humedad. Son utilizados en paredes que dan al exterior o aplicados a paredes interiores que conforman locales húmedos (cocina, baños, etc.).  Revestimientos acústicos o fonoabsorbentes: implementados con el fin de aplacar el sonido se ven conformados por materiales porosos o esponjosos que absorben las hondas sonoras, lo amortiguan y disminuyen su transmisión. Son muy aplicados a locales en donde el sonido juega un papel fundamental, tales como cines, locales bailables, salas de concierto, etc., en donde el rebote de las hondas, produzca la distorsión del sonido.  Revestimientos rígidos: se encargan de la protección mecánica de la pared, actuando como barrera ante golpes o raspaduras que pudieran perjudicarla estructural o estéticamente.  Revestimientos térmicos: evitan la transmisión de temperatura. Los materiales aquí utilizados son de similares características que en los fonoabsorbentes, prevaleciendo el poliestireno expandido. Clasificación según el material: Cal y arena Cemento y arena Cementos especiales Mixtos Especiales

MORTEROS EXTENDIDOS CONTINUOS MONOLÍTICOS PASTAS DURAS

Yesos Enduidos plásticos con cargas inertes

PETREOS

APLACADOS O CONTINUOS EN PANELES O PLANCHAS

MADERAS Y OTROS VEGETALES

Mármoles Granito Lajas y Molones Aglomerados Machimbrados Placas macizas Corcho

CERÁMICOS EN GENERAL

LAMINRES ADHESIVOS

PAPEL TELA CUERO PLÁSTICO

Revestimiento de cal – cemento – mixto: Son los revoques comunes aplicados en paramentos exteriores e interiores. En los muros exteriores tiene por finalidad protegerlos contra los agentes atmosféricos aumentando su aislación hidrófuga y estéticamente corrigiendo el acabado, mientras que en los paramentos interiores se encarga de obtener superficies lisas aptas para recibir cualquier otro tipo de revestimiento (papeles, pinturas, etc). Revoque: es el extendido superficial del mortero sobre el paramento. Se compone de tres capas con sus correspondientes funciones: 1) Azotado: es la primer capa y va aplicada directamente al paramento. Se constituye de un mortero cementicio (M.C.I. 1:2 o 1:3 + hidrófugo) al que se le agrega hidrófugo en proporciones que variarán según el fabricante. Impide las filtraciones del agua de lluvia, por lo que es indispensable en paredes que dan al exterior y no tan necesario en paredes interiores, siendo; en este último caso; solo aplicable en locales húmedos como ser el baño o la cocina, etc. Su espesor aproximado ronda el medio cm. 1

2)

Jaharro: o revoque grueso. Se encarga de suministrar una superficie plana a la próxima capa (la de terminación), nivelando las irregularidades dejadas por el azotado o la pared según sea el caso. Mediante distintas técnicas de acabado (bolseado, salpicado, etc.) puede ser usado como capa de terminación. Se constituye de un mortero de cal hidráulica reforzado, cuyo espesor ronda los 1,5 cm.  MAR 1:1/4:3 para exteriores  MAR 1:1/8:4 para interiores 3) Enlucido: o revoque fino. Es la capa final aplicada sobre el grueso, encargada de dar terminación al revoque, constituyendo un acabado parejo y sin defectos. Se constituye de un mortero de cal aérea reforzada en un espesor que se aproxima al medio cm.  MAR 1:1/4:8 para exteriores  MAR 1:1/8:8 para interiores Esta capa también puede verse conformada por otros materiales distintos a los aglomerantes comunes (cal y cemento) como por ejemplo el yeso o los enduidos plásticos entre otros, o directamente ser reemplazada por algún revestimiento en placas o laminar. Como ya se dijo antes no siempre es necesario hacer las tres capas: un ejemplo es el mencionado caso de las paredes interiores, en donde a menos que se trate de locales húmedos, no es necesaria la fabricación del azotado impermeable. Otro caso se da cuando los filos internos de los paramentos son muy parejos (tal el caso de paredes de bloques cerámicos o de hormigón) en cuyo caso se prescinde del jaharro, ya que el fino tiene una superficie lo suficientemente uniforme como para ser aplicado directamente. Aunque parezca mentira, el resultado final de un revoque difiere según las condiciones del medio en donde fue fabricado. E aquí algunas recomendaciones y consideraciones tendientes a obtener un buen resultado final: Conviene revocar los días templados, en donde no haga ni mucho frío, ni abundante calor. En el primer caso la mezcla tardará en fraguar, mientras que en el segundo, la mezcla seca demasiado rápido, presentando fisuras por contracción e incluso, dejando al operario sin margen de tiempo de aplicación. Un recurso para contrarrestar estos efectos es graduando la consistencia de la mezcla, echándole mas o menos agua según haga calor o frío respectivamente. Es recomendable empezar a revocar siempre del lado externo de la casa (filo exterior de pared) para evitar que una lluvia, humedezca los ladrillos. Técnicas de ejecución: Antes que nada se debe librar a la pared de todo material que perjudique el trabajo, como ser clavos y alambres y en especial el polvo, el cual impide la correcta adherencia de la mezcla. También se debe humedecer la pared, para que no absorba el agua del mortero, lo que quemaría la mezcla. Conviene también colocar una chapa o una madera ancha y bien limpia al pie de la pared, para recuperar la mezcla que caiga. Es aconsejable tener ubicadas al momento del revoque, todas las carpinterías, cañerías, griferías, cajas, tacos y demás, para evitar tener que romper el revoque (en especial el azotado) una vez concluido. Conviene hacerlo luego de colocados los puntos guías o “bulines”, para que puedan ser nivelados al ras del revoque terminado. Una vez realizadas estas tareas, se procede de la siguiente manera: 1. Colocación de los hilos: Estos hilos se vinculan a la pared mediante clavos y definen el espesor del revoque, es decir que marcan el filo del revoque terminado. De la correcta ubicación de los hilos dependerá la nivelación final del revoque, ya que por un hilo mal colocado, la capa final puede quedar fuera de plomo o formar salientes, desperdiciándose material. Se comienza colocando el primer hilo a unos 20 o 30 cm debajo del borde superior de la pared, mediante el cual se aplomaran los hilos inferiores, los cuales se ubicarán a una distancia no mayor a 1,30 m (siempre unos 50 cm menos que el largo de la regla). 2. Fijación de los puntos guía: También denominados bulines, se los implementa en reemplazo de los hilos, al ras del espesor indicado por estos últimos. Los bulines se ubicarán a lo largo de los hilos y darán origen a las fajas, las que a su vez servirán para nivelar el resto del revoque. Cada punto guía o bulín se compone de un trozo de cerámica o azulejo el cual va adherido a la pared mediante la misma mezcla que conformará el revoque: si se trata de una pared exterior, primero se colocará azotado impermeable y encima de él, el revoque grueso 2

(como lo muestra la figura) sobre el cual se asentara el trozo cerámico. Inmediatamente realizada la “mancha” de azotado, se la cubrirá con el grueso, cuidando que este último no tape en su totalidad al otro, de manera tal que permita un correcto empalme con el azotado de los paños. 3. Realización de las fajas: Una vez endurecida la mezcla de los bulines, se quitan los hilos y sus respectivos clavos y se moja la franja vertical de pared que ocupará la faja, dando inicio a su elaboración. Se las realiza uniendo (con mezcla) verticalmente a los bulines, sobre los cuales apoyará la regla que; movimiento de vaivén mediante; se encargará de enrasar la superficie de la faja. En los extremos de las paredes se colocan reglas esquineras en coincidencia con el filo de las fajas y fijadas con clavos ganchos o grampas. Se las sacará una vez que el revoque haya ganado cierta consistencia, a fin de no arrancarlo.

4. Llenado de los paños: Cabe recordar que antes de comenzar el revoque se debe humedecer bien la pared para evitar que ésta le robe el agua a la mezcla: esta consideración es válida tanto para los bulines, las fajas y obviamente los paños. En los casos que correspondan se hace el azotado impermeable y casi simultáneamente, se realizará el jarro (antes de c que comience a fraguar). Estos revoques son inmediatamente consecutivos, no solo por una cuestión de adherencia (si el azotado endurece el grueso no se agarra correctamente) sino también como medida de protección de la primer capa, debido a que expuesto al aire, el azotado sufre de grandes contracciones por fragüe, lo que se ve mas acelerado aún en paredes expuestas al sol, dando lugar a fisuras que devienen en el fracaso de la impermeabilización.

La razón por la que el revoque grueso no se agarra correctamente al azotado impermeable ya endurecido se debe a que, dado el rechazo que dado el rechazo que produce el mortero de cemento impermeable a la penetración del agua, no hay posibilidad de que el revoque grueso quede adherido al mismo una vez fraguado. Por tal motivo la realización de ambas capas es casi simultanea .

El paño se empareja deslizando una regla en zigzag y desde abajo hacia arriba, apoyando sobre dos fajas. Si quedaron ondulaciones o partes hundidas, se rellena con mezcla y se las retoca. En los cantos de paredes o vanos, se chocan reglas guías, fijadas a las paredes mediante grampas o clavos gancho y niveladas a plomo, cuidando que el canto revocado quede perfectamente a escuadra con la pared. 5. Se realiza el fino: El revoque fino o enlucido, constituye la terminación final mas utilizada en los revoques, tanto interior como exteriormente. Para mejorar la adherencia entre el fino y el grueso, se realiza un peinado sobre éste, cuando aún esté húmedo. El enlucido se compone de un mortero aéreo con el agregado de arena fina bien tamizada (para lograr una superficie bien lisa y fina, sin granos) y ligeramente reforzada con cemento (1:1/8:3). Conviene preparar la mezcla con abundante agua, de manera de lograr una pasta bien plástica y maleable, fácil de trabajar. El revoque se realiza recién después de 2 o 3 días de terminado el grueso y; previa humectación de la capa anterior; se aplica directamente con el fratacho, sobre el cual se carga 1 o 2 cucharadas de mezcla, que luego se extiende sobre la pared de abajo hacia arriba presionando el fratacho contra la pared, lo que determinará el espesor de la película o capa de mezcla. El fratacho se toma con ambas manos y se lo acerca a la pared con cierta inclinación, apoyando solo el canto inferior del mismo. Con esta técnica se van haciendo fajas; una al lado de la otra pero cuidando que no se superpongan, hasta cubrir cierta superficie (hasta aproximadamente 2 m 2) para luego proceder a alisar y compactar el revoque con pasajes sucesivos y 3

en forma circular del fieltro o esponja (fratacho con un fieltro o una plancha de esponja pegada en su parte inferior) humedecido en agua de cal, lo que permitirá repartir uniformemente el material, llevando el exceso de algunas zonas, hacia otras en las que la mezcla escasea, logrando así; luego de varios cruces; obtener una superficie lisa y homogénea. Cuando el fino se hace al exterior, para evitar que seque demasiado rápido, se queme y se desprenda, conviene mantenerlo húmedo durante varios días y protegerlo del sol directo. Es recomendable agregarle al agua mejorador plástico par que así el revoque seque mas lentamente y se adhiera mejor. Estos revestimientos son propensos a sufrir defectos tales como picaduras, eflorescencias, manchas, grietas y fisuras, abultamientos y descascarados. Eflorescencias: son deposiciones algodonosas de color blanco-amarillento que se forman sobre la superficie del revestimiento, por la cristalización de las sales residuales resultantes de la evaporación del agua contenida en el interior de la pared (o en el mismo revoque). Si este fenómeno se produce en el interior de la masa (dentro del espesor de la pared) la eflorescencia pasa a ser criptoflorescencia. Manchas: la diferencia con la anterior es que son de origen netamente externo y algo mas oscuras. Son depósitos de partículas provenientes de la contaminación ambiental como polvo y hollín, o en algunos casos responden a la formación de líquenes, musgos u hongos en paramentos mal soleados y húmedos. Fisuras y grietas: tienen orígenes muy diversos que van desde movimientos del soporte (base o zapata) o la mala humectación de este último, al momento de la colocación del revestimiento -en este caso revoque- el cual sufre un “robo” de agua por parte del primero, con la consecuente retracción por secado demasiado rápido. Para que esto no suceda, deberá humedecerse el soporte. También se produce un secado rápido, si el revoque en cuestión, es expuesto al viento y sol inmediatamente después de terminado y sin la protección necesaria. El uso de un mortero con mucho ligante causan problemas similares, por lo que es conveniente efectuar morteros con un rebaje equilibrado, no excesivamente rico en aglomerante. - Abultamientos y descascarados: por un lado producido por la penetración de agua a la pared, la que al helarse se abulta, desprendiendo el revestimiento. Y por otro lado por carecer de un soporte base con el agarre necesario, ya sea por ser éste demasiado liso, o por estar sucio con polvo o materia orgánica, sin habérsele practicado una limpieza previa, lo que indudablemente quita adherencia. Por ello se debe procurar que los soportes sean limpios, con la humedad necesaria, firmes y con la rugosidad adecuada, para asegurar una correcta vinculación con los revestimientos, en especial los revoques. Revestimiento de cementos especiales: Son los revoques “símil piedra”. Van colocados sobre revoques gruesos a manera de enlucido, mediante el uso de determinados métodos y herramientas, se obtienen superficies lisas, peinadas o salpicadas. Vienen comercialmente dispuestos en premezclas especiales, en donde el ligante o aglomerante casi siempre es el cemento blanco, ya sea en estado puro o adicionado por plastificantes y mejoradores de adherencia. En sus colores naturales (grises, rosados, ocres y verdes) son casi inalterables y muy permanentes, pero los colores impuestos mediante óxidos metálicos, declinan su intensidad con la acción de la luz solar. Su principal problema es la acumulación de suciedad ambiental, cuya solución es un enérgico lavado con productos que contengan amoníacos, reforzados con detergentes activos, que dejan la superficie limpia y con el color original. Debe procurarse un tiempo máximo entre lavado y lavado no mayor a dos años, evitando que las deposiciones se solidifiquen imposibilitando su remoción, ya que al llegar a esa instancia, el cepillado deberá ser tan enérgico, que degradará al material en mayor medida que la misma suciedad. Lógicamente por esto, las herramientas no deben ser agresivas, siendo recomendables el chorro de agua a presión y los cepillados de fibras sintéticas. Tanto para estos revestimientos como para los subsiguientes, es válida la misma problemática (en lo que respecta a movimientos del soporte, eflorescencias, congelamiento hídrico en la interfase, etc.) que para el caso de los revoques comunes. Estos revestimientos se aplican en reemplazo del revoque fino, disponiéndose de las siguientes alternativas o tipos de terminación:  Revoques peinados: Conformado por premezclas a base de cemento banco, las cuales solo requieren del agregado de agua. si se le quiere dar color se le agrega ferrite. 4

Al igual que el revoque fino, esta pasta se estira sobre el revoque grueso humedecido con idéntica técnica (mediante fratacho). Una vez revestida la superficie, se procede a su peinado, ejecutada con una herramienta de chapa dentada llamada “peine”, la cual es apoyada perpendicularmente a la pared y aplicada diagonalmente en forma cruzada, dejando una cuadrícula de aspecto romboidal y muy áspera. Debido a que lo que determina la forma del revestimiento es la base, el peine solo actuará como elemento de terminación nivelando la superficie y eliminando el excedente de mezcla.

 Revoques salpicados: En este acabado, se puede utilizar el mismo material que en el caso anterior. Constituye un revestimiento de textura rústica. Aquí el peinado es reemplazado por un salpicado lo que puede hacerse alternativamente con una pistola a presión o mediante un artilugio denominado molinete manual o molinillo de salpicar, el cual consiste en hacer girar manualmente unos cepillos o pelos de acero montados sobre un eje, los que al contactarse con un tope o varilla situada en el frente del aparato, provocan una violenta despedida del material, el cual al impactar sobre la base del revoque grueso (bien humedecido) queda fijado, creando una superficie áspera e irregular. Se puede mejorar la adherencia del salpicado, aplicándosele ligante plástico al agua de la mezcla. Por su parte el tamaño la densidad del salpicado o el tamaño de sus granos pueden variar en función de la consistencia de la mezcla (a mayor consistencia mayor grano) y de la distancia de lanzamiento, es decir del grado de acercamiento o alejamiento en el que se este trabajando. De aquí se desprende que a fin de lograr una granulometría pareja, se debe mantener una distancia constante, durante todo el proceso de salpicado.

 Revoques salpicados planchados: Es una variante del anterior, en donde se realiza el proceso de salpicado explicado anteriormente, al que posteriormente se lo aplana (solo la punta de los granos) suavemente mediante una llana de plástico bien limpia, dejando una superficie rugosa, pero menos agresiva (sin puntas).

 Revoques símil piedra pulida: Se lo obtiene mediante un proceso de pulido realizado sobre la base de un revoque peinado, igual al explicado en su momento. El pulido se realiza a mano con piedras al agua de distinta granulometría, las cuales son pasadas (luego de mojada la superficie) en forma circular, utilizando primeramente el grano mas grueso, para ir descendiendo secuencialmente hasta el mas fino. Así se obtiene una superficie lisa y compacta, muy parecida a la conseguida con un enlucido de yeso, pero con la importante salvedad de poseer una excelente dureza y de permitir su coloración. Para que esto sea posible es necesario empastar la superficie con una papilla del mismo material tamizado y aplicado con llana, de igual forma que la realizada con el yeso.  Revoques bolseados: Constituye un acabado un poco ondulado, el cual en interiores puede ser aplicado directamente sobre la mampostería, pero en exteriores requiere de un azotado impermeable. Sobre la pared humedecida, el operario lanzará cucharadas de mezcla (cal hidráulica) con impactos fuertes y próximos entre sí. Apenas comenzado el fragüe del mortero, se ejecuta el “bolseado”, que consiste en pasar un bollo humedecido de 5

bolsa arpillera, trapo o esponja sobre el revoque, suavemente y en forma circular. Se aprieta un poco de tal modo que la superficie queda irregular pero lisa, desparramándose el material y ondulando a gusto la superficie. La terminación del bolseado, dependerá del tamaño de los círculos manuales así como de la cantidad de mezcla utilizada: con poca mezcla se repite suavizado el relieve de la mampostería, con mucha se consiguen ondulaciones mas marcadas.

 Revoques de mortero de cemento o alisado de cemento: Es un acabado liso, resistente e impermeable de tipo sanitario, con el que se consigue una protección económica y fácil de higienizar, apta para locales húmedos o no tales como baños, cocinas, lavaderos, garajes, sótanos, talleres, fábricas, etc. Sobre la base de un mortero hidrófugo húmedo y en estado de fragüe, se aplicará un M.C. (1:3) con arena za...


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