Instigación o ayuda al suicidio (art. 83 CP) PDF

Title Instigación o ayuda al suicidio (art. 83 CP)
Author Natalia Mancini
Course Penal parte especial
Institution Universidad Nacional de Mar del Plata
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Instigación o ayuda al suicidio (art. 83 Codigo penal )...


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INSTIGACION O AYUDA AL SUICIDIO.

El tipo penal y el suicidio. Concepto.El ilícito en cuestión se encuentra previsto en el artículo 83 del Código Penal que expresa: Art. 83: “Será reprimido con prisión de uno a cuatro años, el que instigare a otro al suicidio o le ayudare a cometerlo, si el suicidio se hubiere tentado o consumado”.Para comprender la conducta punible es necesario formular un breve análisis sobre los significados de las expresiones utilizadas por el Código Penal.

I.- El Suicidio. Etimológicamente el vocablo suicidio significa causarse la muerte a sí mismo o quitarse la vida. Dicho vocablo proviene del latín, sui significa de sí mismo y caedere significa matar1. El maestro Carrara denominaba la acción aquí analizada como propicidio2.Ahora, constituye una seria cuestión de carácter filosófico-jurídico la idea de estudiar el derecho sobre la propia persona, controversia que surge de los más elementales cuestionamientos que puede hacerse un ser humano a sí mismo o frente a la sociedad de la que forma parte: ¿tiene el hombre el derecho de renunciar a la vida?, ¿puede disponer de su propia existencia?, ¿es punible el suicida o el que atenta contra su propia vida?. Si bien el suicidio fue castigado en la antigüedad de diversas formas, al igual que su tentativa3, en la actualidad constituye una conducta impune, no Terán Lomas, Roberto A. M., Derecho Penal. Parte Especial, T. 3, Editorial Astrea, Buenos Aires, Argentina, 1.983, p. 17.2 Carrara, Francesco, Programa del curso de derecho criminal, traducción de Sebastián Soler, Ricardo Núñez y Ernesto Gavier, Edit. Depalma, Buenos Aires, Argentina, 1.944/1.949, T. IV, § 1408, p. 56. 3 En el suicidio tentado se conducía a la persona a un lugar de segura custodia e imponíasele una severa vigilancia durante un lapso más o menos prolongado, según las legislaciones. En el suicidio consumado se privaba de la sepultura religiosa y de los honores fúnebres; si era mujer, se exponía públicamente su cuerpo desnudo. Se declaraba, además, vil al suicida y se le privaba de los derechos civiles quedando así nulas sus disposiciones de última voluntad. Inspiraba este criterio la moral religiosa imperante. 1

sólo su comisión, sino, también, su tentativa; empero, no resulta impune la conducta de quien determine o ayude a alguien a suicidarse. El por qué no constituye delito el acto de suicidarse resulta obvio: se extingue la acción penal con la muerte del agente; por lo que, caso contrario, la pena debería de aplicarse a un inocente (en caso de tentativa) o a un cadáver (en caso de suicidio consumado). El paso a la supresión de esa forma bárbara de sanción, ya ejecutada sobre un cadáver, ya sufrida por terceros inocentes, es una de las infinitas formas de dignificación humana debido al movimiento humanista del siglo XVIII4.

II.- Antecedentes.El Proyecto Tejedor es el único antecedente nacional que contiene una sanción, no contra los suicidas sino relativa a las consecuencias que traía aparejadas el acto en sí mismo, que implicaba privación de derechos civiles y disposiciones de última voluntad.Como dice muy bien Aguirre Obarrio5 la tentativa de suicidio no se incrimina por razones de política criminal, pues la amenaza de una pena llevaría al suicida a obrar con la mayor cautela posible, de suerte que su intento no fracasase. De modo, pues, que la tentativa de suicidio no se reprime ni como tentativa de un delito (que no existe), ni como un delito propio”.Reiteramos nuevamente que el Código Penal no castiga el suicidio, vale decir, el acto de matarse voluntariamente. Si bien las leyes antiguas lo hacían con sanciones como el corte de la mano, el colgamiento del cadáver, la confiscación de sus bienes, y en ocasiones la privación de ritos religiosos, hace tiempo que ya no se procede así, y con razón, porque la pena, que esencialmente es una retribución por el mal causado, o eventualmente una prevención especial para quien la debe sufrir, lógicamente, no puede operar respecto de un muerto.Recién en el siglo XVIII el pensamiento europeo se alza contra el castigo del suicidio, bajo la influencia de los razonamientos de Montesquieu y Voltaire, y entre los penalistas, Becarría y Filangieri6.4

SOLER, Sebastián, Derecho Penal Argentino, Tea, Buenos Aires, Argentina, 2.000, T. 3, § 84, p. 91.

Aguirre Obarrio, Eduardo, “Los Delitos”., T.I. pag. 185 Ver para mayor información Blasco Fernández de Moreda, F. “Instigación y Ayuda al Suicidio”, en Ed. Jurídica Omeba, T° XVI, pag. 93 y sgtes. 5

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III.- Naturaleza del delito. Ha sido seriamente cuestionado por la doctrina la aparente punición de una conducta que no sería más que una forma de participación de un hecho que no se encuentra tipificado como delito por nuestro ordenamiento legal. Sin embargo, la tipificación contenida en gran número de catálogos penales - tal como lo regula nuestro Código Penal - responde a la idea de que se trata de una figura autónoma, por lo que no estamos frente a la represión de una participación en un delito inexistente de suicidio; lo que se pena per se es la instigación o la ayuda a suicidio, cuando éste se haya tentado o consumado]7.

IV.- Conductas típicas contempladas.La ley prevé dos conductas distintas para la comisión de este delito, y por ende se trata de un tipo penal complejo alternativo: a). Instigar. Es inducir a otro a quitarse la vida por sí mismo mediante actos idóneos, o sea, deben ser actos dirigidos inequívoca y dolosamente a una persona para que se suicide8.Abarca tanto la conducta de gravitar sobre la voluntad de la víctima para inclinarla al suicidio, de persuadirla, de inducirla a ello, como igualmente, la de reforzar la idea suicida en quien ya tiene el propósito respectivo9.Para que la instigación al suicidio encuadre en la disposición de la ley es menester que responda al propósito de alcanzar con ella, el efecto previsto en el artículo 83 del Código Penal, es decir, que se verifique con el fin de que el instigado ponga término a su vida.-

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Fontán Balestra, Carlos, Derecho Penal. Parte Especial, Abeledo – Perrot, Buenos Aires, Argentina,, 1.995, p. 63.-

Ver Jurisprudencia Argentina,, T. VII, pag. 509. Cfr. Terán Lomas, Roberto, ob. cit, pag. 185, cit. Conti, Néstor, “Delito de Instigación y ayuda al suicidio (C.P 83), en Temas de Derecho Penal Argentino, Ed. La Ley, Bs. As., 2006, pag. 368.

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Nuestro Código Penal no se refiere al hecho de determinar a otro al suicidio (vocablo que utiliza el artículo 315 del Código penal del Uruguay), sino el de instigar10.La ley exige que la persona que toma la determinación no se halle, en este caso, decidida. Por ello es que una persona no puede ser objeto idóneo de la instigación si ya está decidida11. Con esto quiere significarse que quien instiga, en realidad instala la idea en la mente del autor del suicidio, para que éste adopte y concrete lo sugerido. Coincidiendo con Donna, entendemos que la muerte del suicida o la tentativa de suicidio es un elemento del tipo, motivo por el cual debe rechazarse la idea de que ésta es una condición objetiva de punibilidad12. De este modo, la mera proposición al suicidio, sin que se lleve a cabo la acción, es en nuestro derecho una conducta impune13. Es por ello que se sostiene que la norma requiere la efectiva verificación en el caso de la actividad necesaria y voluntaria de los dos sujetos previstos por la misma, es decir, la del instigador y la del instigado, dado que la ausencia de alguna de ellas torna imposible la aplicación de este tipo penal. Partiendo de la idea - generalizada en la doctrina contemporánea - de que la conducta instigadora debe estar dirigida a persona determinada], puede decirse que la instigación puede llevarse a cabo de tres formas diferentes: a).- Instigación condicional; es decir, cuando se determina a otro al suicidio luego de que ocurra tal o cual suceso, caso en el cual la conducta del suicida quedará sujeta al acaecimiento o no de una condición; b).- Instigación recíproca; que generalmente se da en situaciones de índole afectiva, y es cuando dos o más personas se instigan mutuamente a quitarse la vida de manera conjunta o alternativa, es decir, que ambos se maten simultáneamente, o que uno mate al otro y luego se suicide, y por último, c).- Instigación condicional-recíproca, como por ejemplo el caso de la tristemente célebre “ruleta rusa”, juego en el cual se coloca un proyectil en En contra: Villada, Jorge Luis, “Delitos contra las personas”, pag. 117, Buenos Aires 2005, edit. La Ley. 11 Ver Pérez De Mateis, L y Balderrama, Juan P., ob. cit, pag. 192.

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En contra, Soler, Sebastián, ob. cit., § 84, p. 95. Donna, Edgardo Alberto, “Derecho Penal. Parte Especial”, Rubinzal – Culzoni, Buenos Aires, Argentina, 1.999, T I, p. 98.-

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el tambor de un revólver, se hace girar el mismo, y cada “jugador” comienza a gatillar hasta que la suerte decide quien habrá de suicidarse. El problema radica en determinar cómo habrá de sancionarse a cada una de estas conductas. En el primer caso, el de la instigación condicional, ninguna duda cabe de que se trata de una clara conducta de instigación al suicidio de otro, tal cual está prevista por el art. 83 de nuestro Código penal. En el segundo supuesto, el de la instigación recíproca, que no son más que casos de previo acuerdo con el suicidio común, el problema se plantea -obviamente- cuando al menos uno de los intervinientes en el pacto suicida sobreviva; por ello, en el caso deben regir los principios generales del homicidio o de la instigación, según que el que sobreviva haya intervenido en la ejecución de la muerte del otro o bien sólo lo haya inducido a suicidarse. Si el sobreviviente sólo desempeñó el papel de instigado, su acción deberá quedar impune. En la última de las hipótesis, instigación recíproca-condicional, entendemos que la solución siempre será imputar al sobreviviente -o a ambos, en el caso en que el juego se interrumpa antes que alguno de los intervinientes muera, pero luego de comenzado el mismo- el delito de instigación al suicidio, ya que en este caso, todos los que participan del macabro divertimento - se supone - lo hacen libremente y en pleno ejercicio de su voluntad, pero, sobre todo, debemos tener en cuenta que más allá de aquél que originariamente tuvo la idea, si no participan al menos dos personas el juego no puede practicarse. En caso contrario, en el supuesto en que un solo sujeto realiza la conducta analizada, su acción constituirá la impune conducta de suicidio. Por último, así como la instigación debe estar dirigida a persona determinada y no necesita ser directa, este delito admite su comisión mediante autoría directa (supuesto que no reviste dificultad alguna de apreciación), autoría mediata (en los supuestos analizados supra), como así también la coautoría (supuesto en que la actividad instigadora sea llevada a cabo - de manera conjunta y coordinada - por más de una persona).

b). Ayudar.

La ayuda para cometer el suicidio debe ser material y ha de consistir – en principio- en una acción positiva14.El suministro de los medios requeridos para llevar a cabo el designio suicida, es lo que importa la ayuda prevista por la ley (facilitar el veneno, el arma, etc.). Por lo tanto supone ello prestar al suicida aquellos medios necesarios para consumar el acto, o cualquier otro género de cooperación positiva y directa, como podría ser el brindar las informaciones útiles para conseguir el arma o el veneno para llevar a cabo su designio15.Deben traslucirse en actos de cooperación –necesaria o no-, o en actos ejecutivos que no sean provocar la muerte en sí, ya que en tales casos, el hecho podría derivar a otras formas jurídicas. Así, quien habiéndose decidido a quitarse la vida debido a graves padecimientos en su salud, le solicita a un amigo que le inyecte una sustancia letal, convierte al colaborador en autor de un homicidio consentido o eventualmente piadoso. Señalábamos que en principio debe tratarse de una actitud positiva por parte del autor de esta conducta, porque a veces se ha preguntado la doctrina por la posibilidad de comisión de este delito por parte de quien –frente a la inminencia de un suicidio en su presencia- adopta una actitud pasiva. Soler entiende que el delito no puede ser cometido de tal modo16, y quien así actúa, no puede ser reprochado por este tipo penal. Sin embargo la doctrina italiana estima que en algunos supuestos podría darse el ilícito cuando quien omite actuar viola de tal modo deberes impuestos por la ley, o por especiales relaciones con el suicida, derivadas –por ejemplo- de asistencia familiar, educación cuidado o custodia17.No faltan quienes piensan que cuando existan deberes de esta clase, el tipo penal podría ser considerado de comisión por omisión18, por lo que de tal modo la omisión sería punible en ciertas condiciones.

Ver La Ley T. VII, pag. 124. Ver Blasco Fernández de Moreda, ob. cit, pag. 103. 16 Soler, Sébastian, ob. cit, T° III, pag. 109. 17 Ver entre otros, Maggiore, Giussepe, ob. cit, pag. 326, cit, por Blasco Fernández de Moreda, ob. cit, pag. 101. 18 Ver Jiménez de Asúa, Luis, “Tratado de Derecho Penal”, T° III, pag. 399, Ed. Losada S. A., Bs. As. 1950.14 15

Entendemos que se deben establecer diferencias entre la omisión (comisión por omisión), y lo que puede contemplarse como “actitud pasiva” frente al suicidio de un tercero. En el primer caso, únicamente cuando exista una posición de garante creada por imperativo legal o por generación de situación de peligro previa, podrá decirse que la figura puede concretarse a través de comisión por omisión. Por ejemplo, la situación que plantea Gladys Romero19, de dejar que el suicida se apropie del veneno dejado en el armario. Distinto es el supuesto en que existe una actitud pasiva en la cual no ha habido previamente una puesta en situación de peligro. Siguiendo a dicha autora en los ejemplos de no cortar la soga de quien se ahorca o no llamar al médico para el que se ha envenenado, no se configura el delito comentado. Se asegura en estos supuestos que a todo evento podría existir el delito de omisión de socorro previsto por el art. 108 del Código Penal. El que ayuda proporcionando los medios para quitarse la vida o creando las condiciones del lugar, tiempo, modo o persona, no debe ser el ejecutor, pues en tal caso responde por homicidio. En efecto, el acto material del suicidio debe ser obra exclusiva de la persona que quiere darse la muerte.En estos casos, es siempre el suicida quien debe tener el pleno dominio del hecho.-

V.- Tipo subjetivo. El artículo 83 del Código Penal no tiene prevista la forma culposa. Sólo es punible a título de dolo, o sea, cuando el sujeto activo obra con la conciencia y voluntad de lograr el suicidio de otro. No son típicas las conductas incitadoras al suicidio de otro debidas a actos culposos.Solo es compatible el dolo directo con este ilícito20, no siendo admisible el dolo eventual. Ello por cuanto la actitud de la instigación requiere que el instigador procure de cualquier modo que la víctima tome la determinación fija y decisiva de quitarse la vida; en síntesis, exige que el sujeto pasivo sea determinado por el autor de este delito a darse su propia muerte, que asuma

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Romero, Gladys, ob. cit, pag. 107. Cfr. Soler, Sebastián, ob. cit, pag. 87 y Núñez, ob. cit, pag. 144.

libremente la toma de decisión de poner fin a su vida21, siendo por ello una actividad encaminada intencional y volitivamente a que otro dé término a su propia vida.

Bibliografía: 1.- Obras, trabajos y jurisprudencia citada en el presente.2.-Conti,NéstorJesus:

https://penaldosmdq.blogspot.com/2010/10/instigacion-o-

ayuda-al-suicidio.html 3.- Romero, Gladys, “Instigación y ayuda al suicidio”, Revista de Derecho Penal, Delitos contra las Personas-II, dirigida por Alberto Donna, Año 2003-2, Editorial RubinzalCulzoni, Buenos Aires, Argentina. 4.- Buompadre, Jorge, “Derecho Penal. Parte Especial”, T. 1, Mave, Buenos Aires, Argentina, 2.000.

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Ver De Mateis, L y Balderrama, Juan P., ob. cit, pag. 204....


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